debo confesar que tube que pedir permiso para entrar a este recinto de la belleza, pero bien valio la pena para una fotografia deseada y acariciada por todo aquel que a pasado por estas escaleras.
No cabe duda que la comida es algo digno de inmortalizar, este suculento platillo fue preparado por mi buen amigo Juan José Portillo a quien le agradezco su suculenta aportación a este sitio.
nuestro primer intento de alcanzar el cielo en el D.F. y también una de las primeras aventuras fotográficas , debo agradecer a mi amiga Ines Davila por traerme a este estupendo mirador con café incluido, justo enfrente de El Palacio de Bellas artes.
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